Ciudad Bolívar con Rostro de Mujer: Una mirada a las luchas ambientales

23.08.2021
20 minutos

Realizado por:

Laura Arévalo

Katherín Peñuela

Natalia Díaz

Marcia Ruíz

ASOSPRAM

El camino es largo para llegar a aquel lugar lejano e ignorado, al que muchos y muchas no se han atrevido a reconocer. Su paisaje es hermoso, al alzar la cabeza usted puede observar los cultivos de papa, cebolla y fresa, además de las vacas, gallinas y perros que se andan correteando por ahí. Se escucha de vez en vez el  sumercé de cualquier amigo que lo quiere saludar. Sin embargo, hay un par de vecinos que nublan el paisaje, la vecina molesta Doña Juana, y los rasgos de extracción minera. Este lugar lejano es la zona rural de la Localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá. 

Ciudad Bolívar está clasificada como la localidad más extensa, y como la tercera localidad con mayor superficie rural con el 73,9%, según un informe de la Alcaldía Mayor de Bogotá  recorriendo Ciudad Bolívar.   

Llegar a esta ruralidad es llegar a un territorio históricamente campesino, con personas que mantienen una identidad y un vínculo con la tierra bastante arraigado, muchas veces difícil de entender para los que no devienen campesino, como lo menciona Iván Casas, licenciado en ciencias sociales y magister en investigación social interdisciplinar. Devenir campesino/a, explica Iván,  implica reconocerse como campesino/a, actuar como campesino/a, y  ser finalmente, un campesino/a, no pretender entenderlo con una mirada externa, sino con la práctica del ser y del sentir.

Conozca la experiencia y los retos de algunas lideresas ambientales de la  Ciudad Bolívar rural, reconociendo dos espacios muy significativos y particulares: el sector de Mochuelo y el Parque Ecológico de Cerro Seco. Las luchas y la defensa del derecho a vivir dignamente en un ambiente saludable, contando con vivienda, servicios públicos, tierra para producir y por el derecho a no ser el patio trasero de nadie, son algunas de las luchas que las mujeres protagonizan en la construcción del territorio.

Resignificar la historia de las mujeres en las luchas ambientales implica reconocerlas como agentes históricos y de gran liderazgo en el sur de la ciudad, poniendo la lupa en las transformaciones y los saltos que han dado las organizaciones comunitarias frente a las relaciones de poder entre hombres y mujeres, generando rupturas y continuidades en los roles tradicionales que se nos han impuesto.


Parque Ecológico Cerro Seco: ¡lo queremos, lo necesitamos!

La Laguna Encantada, denominada así por sus variables cambios de clima e historias ancestrales, se encuentra ubicada en los límites de Soacha y la localidad de Ciudad Bolívar, exactamente en el Parque Ecológico Cerro Seco. Este parque, compuesto por un ecosistema subxerofítico, es decir, un terreno semidesértico de bosque enano, ha dado lugar a innumerables paseos de olla, eco recorridos y hasta carreras de motos; también, se ha convertido en un campo de disputa entre las comunidades —quienes defienden la indescriptible riqueza natural— y la agresiva expansión y minería urbana.


Según la Subdirección de Ecosistemas y Ruralidad de la Secretaría de Ambiente  en el 2011, afirmó que el Parque Ecológico Cerro Seco a pesar de caracterizarse por presentar índices bajos de diversidad y abundancia, posee condiciones particulares de su paleoecología que le brindan un alto grado de endemismo y especiación.  Además agrega que es estratégico por contener especies vegetales con un potencial para la captura de gases contaminantes y su adaptación al cambio climático. 


Fotografía tomada del articulo: Cerro Seco, el paraíso ecológico que rodea el sur de la capital, publicado el 10 de junio de 2019. FOTO: Miguel Ángel Castel.


Dentro de las especies de flora resaltan las hierbas Bidens triplinervia y Margyricarpus pinnatus; los relictos de Hayuelo, Gurrubo, Espino garbanzo, Arrayán, entre otras. Mientras, en la fauna se destaca la presencia de la alondra cornuda -subespecie endémica en peligro de extinción- así como: la bisbita y el chamicero cundiboyacense. Es importante mencionar la importancia que este sector posee para la llegada de aves migratorias que vuelan  desde la Orinoquía. 


“La investigación se hace independiente, para proponer la importancia del parque, porque en 2013 la Secretaría de Ambiente hizo una visita y dijo que el parque es de importancia para la ciudad. Se propuso una medida cautelar, que aconsejó hacer estudios de investigación que demuestren en qué estado se encuentra el ecosistema. En 2017, con la actual Alcaldía, se hizo otra visita en la que dijeron que eso no es ecosistema subxerofítico, sino que solamente predominan tres especies (pasto,  trébol y diente de león). Por su puesto es muy mediocre”, agrega Jeremy León, estudiante de la Universidad Nacional en el artículo Cerro Seco, el paraíso ecológico que rodea el Sur de la Capital, publicado el 10 de junio de 2019. 

 


Desde los miembros de la Red Amigos por Cerro Seco, se ha construido una estrategia jurídica, en la que se quiere demostrar que en el parque hay un ecosistema con valores y servicios ambientales que no está suficientemente estudiado y, por lo tanto, cualquier intervención que se haga y lo deteriore será irreversible. Lo que queremos es levantar unas medidas cautelares de urgencia que obliguen a las autoridades ambientales y administrativas a realizar unos estudios lo suficientemente profundos para definir las características del ecosistema, declaró Julián Arana en el artículo Cerro Seco, el paraíso ecológico que rodea el Sur de la Capital, publicado el 10 de junio de 2019. 


Tatiana Hernández, habitante y lideresa del sector, comenta que hace unos años tuvieron dos polígonos que se cerraron a través de un ejercicio organizativo de la comunidad, un ejercicio de indignación, en donde la comunidad dice bueno, nosotros no queremos más minería, no queremos que nos sigan contaminando el aire (...). Agrega, ocurrió que el ejercicio minero, lastimosamente, atentó contra la vida de una de nuestras vecinas, doña Ginet, fue arrollada por una volqueta que excedía el peso que la reglamentación le permite. 


Es evidente que la extracción minera no solo pone en riesgo el bienestar ambiental y de salubridad de la comunidad, el patrimonio cultural también entra en esta disputa. 


En 2010 la Secretaria de Ambiente, logró evidenciar que Canteras Unidas la Esmeralda, arrendó terreno -área para explotar material de construcción en el territorio- a las empresas de explotación Marín Vieco, El Oasis y Terrazas. Los propietarios de estas empresas intentaron cortar tres raíces importantes del Árbol del Ahorcado o el Árbol de la Vida, un eucalipto que está ubicado allí hace más de cien años, el cual se ha convertido para la comunidad un referente de las peregrinaciones de Semana Santa y un lugar de esparcimiento para el sector y la localidad, con el fin de poder ampliar uno de los dos polígonos.  Tatiana Hernández, menciona que mediante plantones en el año 2015 el espacio logra ser protegido a través de una acción popular.


Otro de los problemas que enfrenta Cerro Seco es la expansión urbana, mediante la construcción de viviendas de interés social en manos de  la Secretaría de Hábitat, que otorga permisos a diversas constructoras. Según un estudio realizado por la Personería de Bogotá, las Viviendas de Interés Social (VIS) que se están construyendo en Bogotá no cumplen en su mayoría con los estándares mínimos de calidad ya que presentan fallas en cuanto a área mínima exigida, normas de sismo resistencia y zonas adecuadas para los asentamientos humanos. 

El caso de Potosí no es la excepción,  debido a la extracción minera es un terreno altamente inestable. Adicionalmente, como lo menciona Catalina Pardo en su investigación sobre el modelo integrado de hábitat popular de Potosí en el 2017, existe una mayor demanda de equipamientos en términos culturales, de  salud, de educación y en términos de recreación y deporte que la oferta que ofrece el territorio de Potosí. Lo que impide las garantías de una vida digna para la población que pretenda asentarse allí, lo que pone a la población en un doble riesgo: la remoción en masa y las pocas condiciones habitacionales. 


El Parque Ecológico Cerro Seco no solo es un corredor biológico también fue un corredor ancestral para los Muiscas, allí se encuentran pictogramas que evidencian su presencia, el parque es sagrado y por eso las comunidades dicen ¡Lo queremos y lo necesitamos! 

El Mochuelo: ¡La otra cara de la Ciudad!

Marisella Rodriguez, estudiante de Ingeniería ambiental y habitante de Mochuelo, asegura que históricamente los rellenos sanitarios han sido un mecanismo de disposición de basura que ha representado un impacto negativo en las comunidades o en las áreas de influencia que tienen los mismos. Sin embargo, el Relleno Sanitario Doña Juana, de aquí en adelante RSDJ, de relleno sanitario solo tiene el nombre, pues Doña Juana no tiene un manejo adecuado de los residuos que ingresan a sus instalaciones, convirtiéndolo en un basurero. 


Los roedores, las moscas, los gallinazos, los malos olores, los lixiviados son solo algunos de los factores que implican afectación para los habitantes de Mochuelo, al vivir a una distancia corta del RSDJ. El impacto ambiental y social es evidente teniendo en cuenta que la vocación del uso del suelo de las personas que conviven allí, que devienen en campesino/a, es la producción agropecuaria. Quienes habitan el sector de Mochuelo no tienen otra opción que convivir con esta vecina incómoda y las consecuencias que ha dejado. 

Según la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos -UAESP- en promedio el RSDJ recibe 6.638 ton/día, las cuales son los residuos de la ciudad de Bogotá y los municipios de Cáqueza, Choachí, Chipaque, Fosca, Gutierrez, Ubaque y Une. Como lo menciona Iván casas Del total de los residuos que entran diariamente al RSDJ, más de la mitad podrían ser residuos aprovechados, y agrega, esto puede ser producto de dos factores combinados, por un lado, que el consorcio que está está encargado de manejar el RSDJ le conviene que ingrese este número de toneladas, ya que entre más toneladas ingresen, más ganan. Y por el otro,  la falta de empatía de gran parte de la ciudadanía que no separa desde la fuente,  haciendo referencia sobre los impactos negativos que viven las comunidades de Mochuelo. Consumo de alimentos contaminados, ineficiencia en los servicios públicos y múltiples enfermedades, son algunas de las problemáticas que deben afrontar las personas que viven en ese sector. Las luchas históricas de la población campesina del área de influencia del relleno sanitario siguen siendo subvaloradas e invisibilizadas.


La zona rural de Ciudad Bolívar incluye nueve veredas, dos de las cuales son influencia directa del mal llamado relleno sanitario de Doña Juana. Las comunidades campesinas no  terminan de adaptarse a tener el relleno sanitario de Doña Juana tan cerca a pesar de todos los años que han transcurrido. Sobre este tema, asegura Marisella,  Más de 20 años con la existencia de este relleno en funcionamiento, han existido alrededor de tres episodios alrededor que tienen que ver con los deslizamientos, sin embargo, estos no han sido los únicos impactos que hemos tenido que sobrellevar, el último deslizamiento fue un deslizamiento que ya se le había advertido al operador CGR  (Centro de Gerenciamiento de Residuos) de Doña Juana, una multinacional que ha sido insistente en incumplir el plan de manejo ambiental estipulado y la normativa frente a los cubrimientos (...)  en el tema de arcilla y en el tema de lixiviados la afectación fue principalmente el tema de olores nocivos y un pico también en la generación de vectores, moscas y roedores. 


Las comunidades siguen resistiendo, no solo por su comunidad, sino por toda la ciudad que merece una mejor alternativa de disposición, más sostenible y que no genere los impactos que estas familias tienen que afrontar.

Vereda de Mochuelo - FOTO: Laura Arevalo (2019).

Organización social: respuesta al malestar

Muchas veces después de la tormenta viene la calma, pero este no es el caso en Mochuelo y Cerro Seco, donde la población vive en una constante tormenta y la calma aún no se espera. La pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades han hecho que la comunidad rural se organice y construya desde sus mismas necesidades. Así lo menciona Tatiana Hernández, es necesario tener interés en querer participar en la construcción de un territorio mejor, en este caso en la construcción de un territorio con una conciencia ambiental bastante fuerte

Las marchas, los plantones, las protestas y las vías de hecho son el reflejo del trabajo constante de las organizaciones sociales presentes en el territorio, las cuales han asumido la tarea, desde el sentir colectivo y la esperanza de una vida digna para la población que habita el territorio, de concientizar a la comunidad para exigir los derechos que les han quitado y que constitucionalmente les pertenecen.

Los bazares, las ollas comunitarias, procesos de alfabetización y la educación popular, son formas de construir tejido social entre la comunidad y las organizaciones sociales, además de formar una conciencia ambiental fuerte. Organizaciones sociales que están en su mayoría conformadas por mujeres, mujeres constantes, comprometidas y con el corazón puesto en cada paso. En este reportaje tuvimos la oportunidad de conocer tres liderezas  de la localidad que nos permitieron resaltar la importancia de visibilizar estos liderazgos dentro de los procesos sociales y reconocer las causas ambientales que defienden y cómo han enfocado su estilo de vida, a la defensa de su territorio y de su gente. 


¡Mochuelo, territorio de resistencia! 

Hacia los ochenta arribó a Mochuelo el RSDJ, una nueva vecina que parecía llegar  con muchas expectativas, con ilusiones de trabajo, de progreso y con la esperanza de ser una vecina responsable y amigable con los otros. Sin embargo, esto no fue así, con el pasar de los años el RSDJ generó múltiples factores negativos, y el campesinado de Mochuelo tuvo que empezar a compartir su casa, su territorio y su vida con los roedores, las moscas, los malos olores y las múltiples enfermedades, que deja la cadena final de una sociedad inconsciente de su consumo. Esto ha llevado a que las y los campesinos en Mochuelo vivan en constante resistencia. Resistencia a las plagas, resistencia a políticas institucionales que buscan sacarlos de sus territorios,  resistencia al capitalismo y resistencia, como lo menciona Marisela Rodríguez, a dejar de seguir siendo lo que son ¡campesinos y campesinas de Mochuelo!

Esta comunidad muchas veces estigmatizada, violentada e ignorada por el Estado, es la que hoy en día construye alternativas para mejorar desde sus prácticas diarias su calidad de vida. Se evidencian procesos culturales como los Viejitos parranderos, un proceso de adultos mayores que tiene entre sus iniciativas el baile consolidado; La revolución de la alpargata, un grupo baile de todas las edades que ha logrado representar al país a nivel internacional; los traviesos del campo, un proceso autónomo que ha ejecutado semanas culturales alrededor de la vida rural. Hay procesos de mujeres como el colectivo Quibanas, Corazón verde y las nueve cadenas. Procesos de reciclaje, de aprovechamiento de residuos sólidos, alternativas económicas como el agroturismo y el tratamiento de lácteos. 


Cerros de Mochuelo. FOTO: Laura Arevalo (2019).


Mochuelo. FOTO: Laura Arevalo (2019).



Todo este tipo de procesos evidencian la cultura de una población campesina, que como lo menciona Marisella Rodriguez, se ha visto obligada a generar este tipo de emprendimientos debido a las serias fallas presentes en la cadena de producción agrícola, que no garantiza para las y los campesinos rentabilidad dedicarse exclusivamente a la agricultura

Adicionalmente, Bellanir Torres, lideresa de la localidad, la cual ha seguido muy de cerca las organizaciones sociales del sector, resalta el papel que han tenido las mujeres, yo considero y soy una convencida de que las mujeres no solamente en Ciudad Bolívar, sino en todo el territorio nacional y en el mundo, de que más del 80% del desarrollo de nuestros territorios se los debemos a la incidencia y a el posicionamiento y el trabajo decidido de las mujeres, que tomamos en hombros la participación,  la representación incidente, y obviamente, el trabajo de generar del desarrollo de nuestras comunidades y no solamente desarrollo sino formación. Bellanir resalta el trabajo de las mujeres en la construcción del territorio, la importancia cultural que han desarrollado y las reivindicaciones que llevan como bandera de lucha. Resaltando que sin las mujeres este proceso organizativo alrededor de las problemáticas de Mochuelo, no se hubiese podido desarrollar de la misma manera y con la misma constancia.  



Ciudad Bolívar con rostro de mujer

Las voces de las mujeres que hacen parte de la historia de Ciudad Bolívar hoy tomarán el protagonismo que merecen, han hecho junto a sus comunidades cambios significativos, han tomado las riendas, se han lanzado al ruedo y están transformándose a sí mismas para transformar su localidad. Con el fin de recuperar ese protagonismo histórico es primordial nombrarlas, desde sus historias personales de vida, desde su quehacer y sentir.


Innegablemente la participación de las mujeres en Ciudad Bolívar, desde su diversidad como mujeres urbanas, rurales y populares, ha sido significativa en el tejido social de esta localidad, las historias de Bellanir Montes y Marissela Rodriguez son la muestra de ello.


Bellanir es una lideresa que pertenece a la red de mujeres en avanzada hacia el poder y la paz, ella se reconoce como agente de transformación resignificando su rol como mujer para mitigar y prevenir la violencia en el territorio y actualmente es representante al consejo de planeación local por el sector de mujeres


Bellanir expresa, soy una convencida de que las mujeres no solamente en ciudad Bolívar sino en todo el territorio nacional y en el mundo, más del 80% el desarrollo de nuestros territorios los debemos a la incidencia, el posicionamiento y el trabajo decidido de la mujeres que tomamos en hombros la participación, la representación incidente y obviamente el trabajo de generar el |desarrollo de nuestras comunidades y no solamente desarrollo sino formación. 


Su trabajo con las mujeres de la ruralidad le ha permitido ubicarse en la construcción del tejido social y la participación de las mujeres en espacios de decisión, menciona, cuando yo trabaje en la Corregiduría logramos presentar una propuesta para la  construcción de la “Primera Agenda de Mujeres  Rurales” y la logramos consolidar. Con esa agenda logramos llegar a los encuentros ciudadanos en los que participaron las mujeres en conjunto de las 9 veredas. Ahorita estábamos en el proyecto de construir  “La Segunda Agenda de Mujeres Rurales “ en ese proyecto estamos mirando como la consolidamos para que la próxima participación a la construcción de un plan de desarrollo, las mujeres seamos protagonistas en los escenarios de participación, pero no solo eso,  sino también el poder plasmar esas necesidades tan álgidas que viven en el área rural (...) soy muy afortunada de poder ser abanderada con procesos de mujeres. 


Por su parte, Marissela Rodriguez tiene 28 años, es habitante de Mochuelo y estudiante de ingeniería ambiental. Trabaja en un centro de investigación que se dedica a realizar estudios de biodiversidad y conservación, su trabajo lo ha desarrollado principalmente en la Orinoquia colombiana y como ella lo menciona, me ha nutrido mucho para entender culturalmente muchas diferencias que hay entre los campesinos de páramo por así decirlo, y los campesinos criollos, y pues darle ese valor a cada una de esas vivencias. 


La experiencia de Marissela la ha llevado a organizarse e incluso liderar espacios y esto se ve asociado al cuidado, en Mochuelo paso algo muy curioso, y es que la mayoría de las lideresas o de los destinatarios de las JAL, por ejemplo, han sido mujeres y para el caso específico de Mochuelo, eso tiene que ver un poco con el tema de las labores de cuidado en las casas.


En Mochuelo las mujeres apuntan a ejercicios de liderazgo en los procesos comunitarios o Juntas de Acción Comunal, son ellas quienes se han parado por defender a sus territorios y a sus comunidades para que vivan dignamente, muchas de las juntas de acción comunal de las veredas, tienen una presencia muy fuerte de mujeres y de ahí que su rol sea demasiado importante, pues replicando mucho conocimiento, no solamente frente a los mecanismos de producción sino también a  estrategias alternativas de resistencia que se han tenido que realizar durante estos años que hemos tenido que convivir con el basurero.


Por otra parte, al vivir en el relleno y enfrentarse a esta problemática, mujeres como Marissela han decidido profesionalizarse y poner sus conocimientos al servicio de la comunidad, como ella lo menciona, existe una predisposición en los hogares, tú hablas con todos los campesinos y es el niño el que se queda trabajando en la finca y la niña que vaya a estudiar, porque la niña es más juiciosa y eso es muy marcado también, es decir, las mujeres en el caso de la ruralidad, creeme que el porcentaje de mujeres que tiene algún tipo de formación académica y que hacen academia es muchísimo mayor. 


Las lideresas dejan el alto el trabajo ambiental para sus territorios con iniciativas que buscan contrarrestar efectos negativos para la calidad de vida de las comunidades. En el caso de Marissela, su trabajo es fundamental,  yo creo que soy importante para la comunidad porque he logrado traducir un poco todo ese tecnicismo, toda esa manera de desobligante que tienen en las multinacionales, que tienen en el mismo aparato institucional de todas estas administraciones,  de ir a decirle a los campesinos,  a enredarlos en últimas.  Yo pienso que mi aporte ha sido un poco, transformar ese lenguaje técnico o darle la vuelta a la idea y lograr traducirle a la comunidad en palabras castas, de sumercé a sumercé ¿cuál es la pelea? y ¿por qué es la pelea?


Por su parte, la historia de Tatiana Hernandez, residente en la localidad de la UPZ 70, también es muestra de ello. Es trabajadora social y pertenece al proceso social ambiental desde hace cuatro años, hace parte de la escuela ambiental y también de la iniciativa Monta tu ambiente.


Tatiana hace parte de Amigos y amigas por la defensa y lucha del parque ecológico Cerro Seco, en el que su mayor motivación es ese sentido de pertenencia (...) un tema de sentimientos y pasiones. Su elección por el tema ambiental está más que clara, entendemos que estamos en un territorio con gran potencial ambiental, en un territorio con una riqueza subxerofítica y pues de nosotros depende cuidarla. Entonces, si nosotros no cuidamos esas riquezas ambientales que tenemos alrededor pues nadie lo va hacer y si no las preservamos eso se nos devuelve. Nosotros necesitamos del agua para sobrevivir, necesitamos de los animales, necesitamos de las plantas; entonces creo que hace parte de nuestra corresponsabilidad.


Uno de sus mayores aportes a la localidad como lideresa ambiental es el proyecto Monta tu ambiente, frente a él Tatiana señala, esta iniciativa de reciclaje busca disminuir la cantidad de residuos sólidos que salen del barrio hacia el Relleno Sanitario Doña Juana, tenemos unas bicicletas que trituran este plástico, entonces tenemos toda una estrategia pedagógica a nivel de UPZ. Por el momento, la idea es expandirnos más allá de la UPZ.


Su constancia, su cuidado por su entorno y su amor lo han puesto sobre proyectos para su localidad, transformando el sentido económico y social de sus territorios para cambiar el rostro de la localidad.

Retos 

Para las lideresas existen varios retos en la localidad. Muchas mujeres actualmente hacen parte de escenarios de participación, sin embargo, todavía se ven relegadas al exterior de sus comunidades, eso para Tatiana esto es un reto, ¿como desde lo académico, desde lo profesional, podemos articular los medios para que, por ejemplo, estas mujeres pueden ser proyectadas a otros espacios?, donde no se conoce sobre ellas, pero si hay un ejercicio (...) uno encuentra a muchas mujeres que hacen muchas cosas, pero precisamente el contexto no ha facilitado los medios para poderlas proyectar. Los medios para poderlas proyectar es desde los ejercicios universitarios, cuando tenemos no se, practicantes o tesistas, como desde estos ejercicios logramos darles voz y una voz más amplia a estas mujeres


Frente al proceso rural, Marissela comenta que un reto es la credibilidad en la experiencia de las mujeres, los hombres, de alguna manera, no valoran o no respetan de la misma manera a la señora que lleva con conocimiento de causa diciéndoles lo mismo, en otro lenguaje, por así decirlo, a que lo diga una persona con formación académica, y no debiera ser así, los hombres tiene la predisposición (...) si la señora que tiene menos formación dice algo no le van a creer, o no le dan la misma importancia, entonces, le dan un poquito más de importancia cuando lo dice una mujer preparada, o una mujer profesora, (...) uno debe valorar la experiencia también.


Así mismo, Bellanir plantea la importancia de seguir cuestionando la cultura para el empoderamiento de las mujeres sin dejar de concebir las labores del cuidado como una prioridad, yo creo que las mujeres rurales pues obviamente todavía viven en una cultura ensimismada diría yo, ósea, es una cultura que todavía las cobija, que todavía les atañe, entonces ellas, sobre todo el tema de participación, participan pero todavía están muy relegadas frente al tema porque su misma cultura las absorbe (...) sus compromisos agrarios, el compromiso de la familia, de la casa (...) el tema de que nosotras tenemos que abrirnos espacios a participar porque el empoderamiento hace parte de eso pero no lo ven de esa manera ellas. 

A pesar de todos estos retos, el constante movimiento de las mujeres ha permitido construir nuevos espacios, nuevos métodos de trabajo, nuevas formas de asociarse, nuevos discursos y debates que logran romper con la visión del sur de la ciudad y del papel de las mujeres en la sociedad actual. 

¿Qué seríamos sin las mujeres?

Estas mujeres que son ejemplo de lucha, de entrega, de amor, de creatividad y de cuidado nos hacen reflexionar sobre el papel histórico de las mujeres en todos los espacios de la vida. Es a partir de su empoderamiento que sus condiciones de vida y de sus territorios han cambiado, sus formas de entender el mundo y de construirse a sí mismas.


Las mujeres de Ciudad Bolívar no separan las palabras y los actos, el activismo es su fuerte. Van caminando sobre las huellas de sus ancestras. Se enfrentan contra las opresiones y dan la pelea con la cabeza en alto. Recurren a su experiencia para sanar la violencia que pasa por sus cuerpos y sus territorios, confían en sus palabras y sus saberes y no se los guardan sino que los multiplican sobre cada persona en su comunidad. 


Las mujeres de Ciudad Bolívar ya no se callan frente a la injusticia, se organizan y le hacen pare desde el arte y la educación, desde los elementos de la naturaleza para llenarse de fuerza. Estas mujeres son semillas que se siembran en sus comunidades y a su vez brotan y multiplican la alegría, el diálogo, los abrazos y la solidaridad.




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