Miguel Boza Terán
Escuela de Medios sin comillas
2023
Ciudad Bolívar
Santiago nació y creció en el estado de Maracaibo en Venezuela, donde también hizo sus estudios de ciencias políticas. Decidió emigrar a Colombia en el año 2018, cuando tenía apenas 21 años de edad, la razón para hacerlo fue muy clara para él desde el inicio: buscar de mejores oportunidades de vida. Actualmente trabaja de manera informal vendiendo caramelos y recitando las poesías de su autoría en el transporte público de la ciudad de Bogotá.
La mañana fría del seis de febrero del 2019 se encontraba Santiago en la estación de Transmilenio Ricaurte esperando el bus que lo llevaría a Bosa Centro para visitar a sus primos que vivían allí. Santiago empezó a sentir un fuerte dolor en la parte derecha del ombligo, se le formó repentinamente, ahí mismo, una pequeña pelota que se iba inflamando a la vez que aumentaba el dolor. Pasaron solo algunos minutos hasta que el malestar empezó a desesperarlo, tuvo que agacharse y pedir auxilio a los primeros celadores que vio en la estación.
Al rato llegaron otras personas del sistema de transporte y la Policía Nacional para auxiliarlo y verificar su estado, sin embargo, pasaron casi dos horas para que el personal de primeros auxilios llegara a evaluarlo y ordenara atención médica urgente. El personal le asignó una silla de ruedas a Santiago mientras llegaba la ambulancia.
Al fin cuando llegó fue trasladado al Hospital Santa Clara de Horta. Durante el recorrido de la ambulancia el personal monitoreó el pulso y la tensión arterial de Santiago. Al ingresar a emergencias en lo primero que se fijó fue en una mujer que intentaba calmar a su bebé que lloraba y se estremecía del dolor. La imagen se fue alejando lentamente a la vez que, acostado en una camilla, lo llevaron al consultorio médico para realizarle una serie de exámenes.
Durante la espera de los resultados de sus exámenes se comunicó con Roy, uno de sus primos a los que iba a visitar más temprano en la mañana. Le contó la situación y le pidió que lo acompañara.
Mientras Santiago esperaba a Roy volvió a ver a la mujer con su bebé que lloraba, esta vez establecieron una pequeña conversación. La mujer se llamaba Beatriz y venía de Venezuela, le contó a Santiago que su hijo, Johan, había sufrido una pequeña fractura en uno de sus dedos y que como no tenía seguro médico llevaba ya dos días en el hospital esperando a que operaran a su bebé. Esa información desalentó a Santiago, le hizo pensar que por ser migrante también tendría que aguantar el dolor por un buen tiempo.
Y así, pasaron más de cinco horas para que diagnosticaran lo que le sucedía a Santiago.
En ese momento a Santiago sólo le quedaba una certeza, su dolor en la parte inguinal no se iría ese día y tendría que apaciguarlo con acetaminofén. Con el cansancio y desesperanza de esa noticia se cuestionaba si su PPT (Permiso por Protección Temporal) servía para obtener la atención médica que requería. Parecía que no, o al menos eso le indicaba el personal del hospital, así que respiró hondo y decidió irse con Roy que hace unos minutos había llegado a recogerlo. Caminando hacia la salida, Santiago se cruzó con Beatriz, y al menos ella tenía una buena noticia: luego de su larga espera le habían aprobado la operación a su hijo.
Santiago tuvo que esperar más de dos años para poder operarse, ya que los resultados de la consulta del SISBEN se demoraron por la pandemia por COVID-19. Santiago se vio obligado a acostumbrarse al dolor que le causaba las inflamaciones frecuentes de sus hernias. Durante ese tiempo se automedicó con acetaminofén para continuar con su cotidianidad.
La solicitud para operar las hernias la radicó Santiago en marzo de 2022 en el Hospital El Tunal que pertenece a la red de Hospitales Públicos de Ciudad Bolívar y Tunjuelito. A pesar de contar con su afiliación al sistema de salud, este no le cubría todo el costo de la operación, por lo que tuvo que conseguir los 120 mil pesos que le faltaban para agendar la cirugía.
La operación salió bien. Cumplió con su tratamiento médico y asistió a tres citas de control, las primeras para chequear la herida y evitar que se infectara y la última para retirar los puntos. Al cabo de dos meses Santiago se había recuperado del todo y había podido retomar su cotidianidad.
Le contamos cómo acceder al sistema de salud en Colombia siendo migrante de Venezuela.
Sí, según la Resolución 1178 de 2021 se da garantía a la afiliación en salud a los migrantes venezolanos con el documento de Permiso por Protección Temporal (PPT), el permiso especial de permanencia (PEP) o algún documento válido para el Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia.
Según migración Colombia (2018) se han prestado servicios de urgencias y hospitalización a un total de 85 mil venezolanos entre 2014 y julio de 2018 en donde se incluyen personas con y sin capacidad de pago.
Sí, y uno de ellos está en Ciudad Bolívar.
El Centro de Atención Prioritaria de Salud CAPS Manuela Beltrán, es operado en coordinación con el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, y con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración de los Estados Unidos.
Esta clínica está ubicada en la Carrera 45C # 69 - 21 Sur, tiene servicios especializados en:
Este artículo fue posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos, a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido de este artículo es responsabilidad de Pact, Internews y la Escuela de Medios sin comillas y no necesariamente refleja el punto de vista de USAID o del gobierno de los Estados Unidos.
Una de estas personas es Mayra Luisa Zabala, mujer venezolana originaria del Estado de Trujillo, municipio de Sabana de Mendoza, tiene 28 años y llegó a Colombia hace cinco años, exactamente en el 2017. Mayra salió de su país debido a la crítica situación socioeconómica, la dificultad de conseguir trabajo y de tener acceso a mejores condiciones de vida para ella y sus dos hijos.
Ciudad Bolívar alberga poderosas historias de lucha y resistencia protagonizadas por mujeres locales. A través de sus experiencias nos muestran la capacidad de resiliencia ante los obstáculos. Dos de estas mujeres compartieron sus experiencias de vida con sin comillas. Elizabeth Rivera, lideresa social y defensora de los derechos de las mujeres y de la población con discapacidad y Diana Campos, madre, migrante venezolana.
Tres días duró el viaje que tuvo que hacer Emerson Jesus Mok Mendoza hasta llegar a Colombia. La travesía, como él le dice, comenzó en el año 2019 cuando salió de su casa en el este Venezolano, exactamente en el barrio La Sabanita, junto a su esposa, dejando a sus dos hijos, Jesael de cuatro años y Susej de dos años, a cargo de su madre.